

Los aforismos de Canet buscan siempre dialogar con el lector, proponiéndole que sea este quien cierre el argumento, lo discuta o lo acomode a su antojo, huyendo siempre de las máximas o sentencias que en otras épocas fueron un signo distintivo del género.

Y este libro de Víctor Jiménez nos invita precisamente a eso, a convertirnos en flâneurs, nunca en simples mirones asimilados a una multitud que hoy está en las más laberínticas, si cabe, avenidas del ciberespacio, a salir a la calle con los ojos abiertos, a caminar sin prisa y a observar como una forma de resistencia ante el fuego de artificio con el que se nos muestra una realidad que creemos entender en nuestra ceguera blanca.

Ecléctico y extemporáneo, nos invita a conocer los entresijos del alma, cimentando su saber en el acervo de la cultura clásica que se fusiona sin adulterarse en el espacio abierto de la controvertida posmodernidad.

Juvenal Soto ha escrito un extraordinario libro, donde el elemento axial se sustenta en una abisal reflexión sobre el sentido de la muerte, como proceso natural de la existencia y como acto de liberación, más que de consumación o acabamiento.

Las mujeres que aparecen serán o no conocidas, reconocidas: pero sin duda viviremos su experiencia con una asombrosa cercanía porque toda la empatía de que es capaz quien maneja la palabra hará acto de presencia, organizando una historia en tres niveles -aunque hay más lecturas, desde el título- para que conformemos un exquisito puzle poético que nos dolerá, nos emocionará y embragará nuestra imaginación.

¿Cuántas veces habrá caminado José María frente a la valla que separa la localidad norteafricana de Marruecos? ¿Cuántas veces habrá sido testigo del abandono, de la visión apocalíptica de la sangre reseca en las concertinas, de las heridas que duelen menos que la indiferencia, de los ojos plagados de tristeza en quienes aspiran, desde el monte Gurugú, alcanzar el Dorado?

El nacimiento de la niña y el deterioro-muerte del padre se convertirán en las dos experiencias cardinales del sujeto poético que darán sentido a todo el libro. Entre ambos extremos, los poemas construyen hilos y puentes necesarios para comprender que no es posible la vida sin la muerte, que no existe el amor sin el dolor,…

Apostasía, de Antonio Díaz Mola, es un libro sin dobleces, por derecho, una declaración de intenciones poéticas tan respetuoso en lo formal como subversivo en su fondo.