LA NOVELA PARADOJA DE MAALOUF

Una novela que se lee con una fluidez exquisita y, aunque el lector siente a veces que lo que ocurre tiene visos de inverosimilitud, la realidad que vivimos, y que nos ha superado intelectual, técnica, científica y logísticamente nos ha superado; y, sin embargo, aquí estamos: impávidos y arrobados sin saber qué hacer.

Por Paco Huelva

Amin Maalouf

Nuestros inesperados hermanos

Madrid, Alianza, 2020.

Amin Maalouf nos ha presentado una hermosa distopía, en la que coloca a la humanidad en una situación apocalíptica, ante la cual, los gobernantes son incapaces de encontrar los remedios para resolverla, por lo que… la misma, tiene un enorme parecido con la situación que vivimos en el orbe con el Covid-19. Es tan apabullante el parecido con los momentos que transitamos, aunque la génesis sea bien distinta, que parece mentira que se haya escrito antes de la pandemia que nos asola y que está llenando de muertos los cementerios del mundo.

Y esa es también una de las funciones de la literatura, aventurar el futuro, aunque sea usando con prodigalidad la imaginación. Ya lo hicieron Verne, Blake, Huxley, Woolf, H. G. Wells o Morgan Robertson entre otros, con un acierto casi premonitorio.

Una novela que se lee con una fluidez exquisita y, aunque el lector siente a veces que lo que ocurre tiene visos de inverosimilitud, la realidad que vivimos, y que nos ha superado intelectual, técnica, científica y logísticamente nos ha superado; y, sin embargo, aquí estamos: impávidos y arrobados sin saber qué hacer. Por eso la historia que nos cuenta Maalouf se asienta en nuestras entendederas como algo plausible. La síntesis de la novela pudiera ser la siguiente: en cualquier momento, la humanidad puede propiciar la destrucción de sí misma y la desaparición de nuestra especie en el planeta.

Los arsenales nucleares, los cambios genéticos, los virus letales que se manipulan, y, cualquier otra barbaridad que se les ocurra en la misma línea, son ejemplo de ello. Si llegaran a caer dichos conocimientos en las manos de gobernantes faltos de principios, a grupos terroristas, a fundamentalistas de aquí o de allá, a totalitarismos de diversos colores o pátinas, a dictadores de uno u otro signo…, pues, la Historia de la humanidad en el planeta Tierra podría cerrarse, sin más, en un visto y no visto; es decir: podríamos extinguirnos como una vela cuando ya no hay más cera para quemar. Esa es la metáfora, pero también el problema de nuestra sociedad. Cómo protegernos de nosotros mismos y de la capacidad letal que los gobiernos atesoran, dicen, que para mejor defender su integridad.

La novela es por tanto una interesantísima paradoja cuya lectura es necesaria por su alto valor ético -en estos aciagos días, en los que a pesar de las circunstancias los gobiernos no colaboran entre sí-, y, también estético, como no puede ser de otra manera en alguien que pertenece a la Real Academia Francesa de la Lengua y ha obtenido entre otros muchos, el Premio Goncourt o el Príncipe de Asturias de las Letras.

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