CON EL POETA ROGER WOLFE

La escritura misma tiende así a pluralizarse y todo aquello que se asocia con «lo poético»  se  complejiza  por  la  convocatoria  productiva  de  códigos  diversos,  en  una  exploración  verdaderamente  integral,  interdiscursiva  e  intermedial, según señala Mariano Domingo en cuadernos para la investigación de la literatura hispánica...

Por Encarnación Sánchez Arenas.

Roger Wolfe (Westerham, Kent, 17 de octubre de 1962)  es un poeta, narrador y ensayista inglés residente en España desde su infancia. Su estilo se inserta a medio camino entre el expresionismo y el realismo sucio. ​ No obstante, algunos lo clasifican dentro de la llamada poesía de la experiencia  o neorrealista, a la que, sin embargo, parodia frecuentemente.

Entre sus poemarios tenemos Diecisiete poemas (1986), Días perdidos en los transportes públicos (1992), Hablando de pintura con un ciego (1993), Arde Babilonia (1994), Mensajes en botellas rotas (1996), Cinco años de cama (1998), Enredado en el fango [Treinta y seis poemas en inglés. Edición bilingüe. Versiones españolas del autor.] (1999), El invento (antología poética) (2001),  El arte en la era del consumo [poemas y relatos]  (2001), Vela en este entierro (2006), Días sin pan [antología] (2007), Noches de blanco papel. Poesía reunida (1986-2001) (2008), Afuera canta un mirlo, (2009),  Gran esperanza un tiempo (2013), El amor y media vuelta (2014), Pasos en el corredor (2016), Algo más épico sin duda (2017),  La poesía es un revólver apuntando al corazón (antología de poemas) (2019),  Fazer o trabalho sujo (2020), El árbol del inglés (2021).

La cita, la paráfrasis, el epígrafe, la reapropiación paródica, son algunos de los mecanismos de los que se sirve la escritura de Wolfe para hacer entrar en sus poemas un importante caudal de referencias que complejizan el sentido último de los enunciados. Junto a la pretensión hiperrealista, el uso particular de un lenguaje sobrio y coloquial, el humor atravesado de ironía y sarcasmo, los vínculos y diálogos intertextextuales, se conjugan pues, en su poética, como uno de los ejes vertebrales de su escritura. Estos aderezos conectan su poesía, por último, con tradiciones diversas, revelando el armazón complejo y multivocal de una poesía que se construye muy lejos del vacío, como indica Mariano Domingo (2024): «Una poesía que no se hace en el vacío: huellas intertextuales en la lírica de Roger Wolfe», Cuadernos de Aleph, 17, pp. 201-218.

La praxis de Wolfe, que  desconoce las barreras  entre  medios  y  géneros,  reivindica,  junto  a  la  reinterpretación  de  tópicos  clásicos  de  la  literatura  universal,  entre  otras  cosas, la filosofía y la ciencia, pero sobre todo,  otras textualidades;  estas habían sido largamente desatendidas o dejadas de lado como subproductos vulgares de la masificación  cultural,  bien por su  índole experimental o su carácter popular, como  es  el  caso  del cine,  el rock anglosajón  o  la  música  «comercial»  española  de  los  70.  La escritura misma tiende así a pluralizarse y todo aquello que se asocia con «lo poético»  se  complejiza  por  la  convocatoria  productiva  de  códigos  diversos,  en  una  exploración  verdaderamente  integral,  interdiscursiva  e  intermedial, según señala Mariano Domingo en cuadernos para la investigación de la literatura hispánica n. 47, 2021, pp. 267-292

(PUBLICADO EN DIARIO JAÉN EL 04-06-2025)